El título de este post de entrada viene a cuenta de algo que me pregunto a mí mismo y a lo que no le encuentro respuesta. Es lo siguiente:
¿Por qué a Arroyo envían a un árbitro para pitar los dos partidos, el de infantil y el de cadete, y en otras poblaciones no?
Rememoramos: en el partido disputado en Calamonte el pasado 14 de febrero, en el que jugamos antes los cadetes que los infantiles hubo un árbitro para cada encuentro y, es más, el de los infantiles estaba en el campo a la misma hora que el que pitó nuestro partido.
Posteriormente, el 7 de marzo, en Mérida, en el campo del Emérita Augusta otro tanto de lo mismo: a los infantiles les pitó un árbitro y después a nosotros los cadetes otro.
Y seguimos, 21 de marzo en Don Benito, exactamente igual. A los infantiles les pitó uno y a nosotros otro árbitro.
Sin embargo, aquí en Arroyo eso no sucede. El pasado sábado 28 de marzo, en los partidos contra el Santa Amalia, tanto de categoría infantil como de cadete, nos pitó el mismo y encima exigiendo (me refiero a, por ejemplo, la celeridad en la solicitud de las fichas para rellenar el acta en el descanso del primer encuentro o a las prisas en mencionar y comentar que el partido comenzaría enseguida que acabara el de infantiles, cosa que luego no sucedió ya que comenzó con un cuarto de hora de retraso con la hora prevista).
¿Por qué esta diferencia entre Calamonte, Mérida y Don Benito con Arroyo? ¿Qué es lo que pasa? Yo sé que hay pocos árbitros y que si no fuera por ellos no habría partidos pero ¿por qué en Calamonte sí y en Arroyo no? ¿Por qué en Mérida sí y en Arroyo no? ¿Por qué en Don Benito sí y en Arroyo no? Existirán algunas razones digo yo. ¿Cuáles son?
¿Por qué a Arroyo envían a un árbitro para pitar los dos partidos, el de infantil y el de cadete, y en otras poblaciones no?
Rememoramos: en el partido disputado en Calamonte el pasado 14 de febrero, en el que jugamos antes los cadetes que los infantiles hubo un árbitro para cada encuentro y, es más, el de los infantiles estaba en el campo a la misma hora que el que pitó nuestro partido.
Posteriormente, el 7 de marzo, en Mérida, en el campo del Emérita Augusta otro tanto de lo mismo: a los infantiles les pitó un árbitro y después a nosotros los cadetes otro.
Y seguimos, 21 de marzo en Don Benito, exactamente igual. A los infantiles les pitó uno y a nosotros otro árbitro.
Sin embargo, aquí en Arroyo eso no sucede. El pasado sábado 28 de marzo, en los partidos contra el Santa Amalia, tanto de categoría infantil como de cadete, nos pitó el mismo y encima exigiendo (me refiero a, por ejemplo, la celeridad en la solicitud de las fichas para rellenar el acta en el descanso del primer encuentro o a las prisas en mencionar y comentar que el partido comenzaría enseguida que acabara el de infantiles, cosa que luego no sucedió ya que comenzó con un cuarto de hora de retraso con la hora prevista).
¿Por qué esta diferencia entre Calamonte, Mérida y Don Benito con Arroyo? ¿Qué es lo que pasa? Yo sé que hay pocos árbitros y que si no fuera por ellos no habría partidos pero ¿por qué en Calamonte sí y en Arroyo no? ¿Por qué en Mérida sí y en Arroyo no? ¿Por qué en Don Benito sí y en Arroyo no? Existirán algunas razones digo yo. ¿Cuáles son?
* Hasta aquí, entrada posteada inicialmente el viernes 3 de abril de 2009.
** Por fin, el pasado jueves 9 de abril se hizo el milagro. En partido aplazado jugado contra el Nueva Ciudad nos pitó un árbitro distinto al que antes había pitado al equipo de infantiles. Asimismo, en esta última jornada disputada el pasado sábado 18 de abril, en enfrentamientos contra el C.F. Pizarro hubo un árbitro para cada encuentro, uno para cadetes y otro para infantiles.
¡Ya me extrañaba a mí!
** Por fin, el pasado jueves 9 de abril se hizo el milagro. En partido aplazado jugado contra el Nueva Ciudad nos pitó un árbitro distinto al que antes había pitado al equipo de infantiles. Asimismo, en esta última jornada disputada el pasado sábado 18 de abril, en enfrentamientos contra el C.F. Pizarro hubo un árbitro para cada encuentro, uno para cadetes y otro para infantiles.
¡Ya me extrañaba a mí!