En el fútbol base, desde pequeños, hay que enseñar a los niños la importancia de la colocación del jugador sobre el terreno de juego.
En el equipo de infantiles del Sanse, últimamente, estamos pecando de todo lo contrario. Jugamos muy descolocados. Se os intenta corregir pero o no hacéis caso o no prestáis la atención debida. Y esto no podemos dejarlo estar. Hay que intentar mejorarlo.
En esta semana vamos a trabajar sobre ello. Existe una situación, un puesto en el campo que cada uno tiene asignado.
En el sistema de juego que planteamos cada partido (el típico 1-4-4-2), cada jugador sabe en qué posición tiene que jugar y cómo tiene que hacerlo. Siempre lo hablamos antes del comienzo; pero a la hora de llevarlo a la práctica no es así. Estáis jugando a “vuestra bola” y así no llegamos a ninguna parte.
En la línea de atrás, además del portero, jugamos con cuatro defensas, dos como laterales y dos como centrales. Pues bien, los laterales a los 15 o 20 minutos de partido ya no saben por donde andan y, de esta manera, el equipo baja muchos enteros defensivamente hablando. Un lateral juega por la banda, su misión primera es defender los ataques del rival por esa zona del campo y después subir por la banda al ataque cada vez que exista la posibilidad de hacerlo.
Los centrales actúan como cierres, son los últimos jugadores del equipo. No deben nunca perder el sitio y estar atentos por el centro y a los posibles errores en los laterales. Además tienen que subir en las jugadas de ataque a balón parado, sobre todo para aprovechar el juego aéreo.
Jugamos con cuatro centrocampistas. Normalmente con dos más ofensivos (por los extremos) y dos más defensivos o creativos (por el centro). Debemos mantener esas posiciones durante todo el encuentro, pero a la media hora de partido ya estamos cada uno por un lado (totalmente descolocados) y corriendo a tontas y a locas detrás de la pelota. Algunas veces parecéis niños más pequeños jugando al fútbol en el patio del colegio. Al fútbol se juega por las bandas. Desde el centro se abren los espacios a los laterales del campo, se construye y se crea el juego ofensivo del equipo. También es en el centro del campo donde hay que realizar un función defensiva cuando es el rival quien ataca.
Jugamos con dos delanteros. Bueno, ¡lo parece!, pero nada más lejos de la realidad. No existe en el equipo (siempre estamos hablando de los últimos partidos) una auténtica delantera. No sabéis mantener esa posición dentro del terreno de juego durante los 70 minutos de partido. Nos juntamos los del centro del campo con los de la delantera y hacemos una mezcla que no sabemos quién es quién ni de qué está jugando.
Lo intentaremos corregir. Para ello, debemos poner todos de nuestra parte. Hemos bajado nuestro nivel en los últimos partidos pero tenemos la obligación de mejorarlo para los próximos enfrentamientos. Tenemos que volver a ser "el equipo" que hemos sido hasta hace bien poquito.
En el equipo de infantiles del Sanse, últimamente, estamos pecando de todo lo contrario. Jugamos muy descolocados. Se os intenta corregir pero o no hacéis caso o no prestáis la atención debida. Y esto no podemos dejarlo estar. Hay que intentar mejorarlo.
En esta semana vamos a trabajar sobre ello. Existe una situación, un puesto en el campo que cada uno tiene asignado.
En el sistema de juego que planteamos cada partido (el típico 1-4-4-2), cada jugador sabe en qué posición tiene que jugar y cómo tiene que hacerlo. Siempre lo hablamos antes del comienzo; pero a la hora de llevarlo a la práctica no es así. Estáis jugando a “vuestra bola” y así no llegamos a ninguna parte.
En la línea de atrás, además del portero, jugamos con cuatro defensas, dos como laterales y dos como centrales. Pues bien, los laterales a los 15 o 20 minutos de partido ya no saben por donde andan y, de esta manera, el equipo baja muchos enteros defensivamente hablando. Un lateral juega por la banda, su misión primera es defender los ataques del rival por esa zona del campo y después subir por la banda al ataque cada vez que exista la posibilidad de hacerlo.
Los centrales actúan como cierres, son los últimos jugadores del equipo. No deben nunca perder el sitio y estar atentos por el centro y a los posibles errores en los laterales. Además tienen que subir en las jugadas de ataque a balón parado, sobre todo para aprovechar el juego aéreo.
Jugamos con cuatro centrocampistas. Normalmente con dos más ofensivos (por los extremos) y dos más defensivos o creativos (por el centro). Debemos mantener esas posiciones durante todo el encuentro, pero a la media hora de partido ya estamos cada uno por un lado (totalmente descolocados) y corriendo a tontas y a locas detrás de la pelota. Algunas veces parecéis niños más pequeños jugando al fútbol en el patio del colegio. Al fútbol se juega por las bandas. Desde el centro se abren los espacios a los laterales del campo, se construye y se crea el juego ofensivo del equipo. También es en el centro del campo donde hay que realizar un función defensiva cuando es el rival quien ataca.
Jugamos con dos delanteros. Bueno, ¡lo parece!, pero nada más lejos de la realidad. No existe en el equipo (siempre estamos hablando de los últimos partidos) una auténtica delantera. No sabéis mantener esa posición dentro del terreno de juego durante los 70 minutos de partido. Nos juntamos los del centro del campo con los de la delantera y hacemos una mezcla que no sabemos quién es quién ni de qué está jugando.
Lo intentaremos corregir. Para ello, debemos poner todos de nuestra parte. Hemos bajado nuestro nivel en los últimos partidos pero tenemos la obligación de mejorarlo para los próximos enfrentamientos. Tenemos que volver a ser "el equipo" que hemos sido hasta hace bien poquito.
Seguimos siendo los mismos. Nadie se ha marchado ni nadie nuevo ha venido.
Sigo pensando, y diciendo en voz alta, que tenemos un muy buen equipo. Sabemos que de los errores también se aprende. Pues eso es lo que debemos hacer. Corregirlos y no cometerlos más.
Hay que aprender a saber mantener la posición en el campo, a estar en tu sitio, en la zona que el entrenador te asigna.
Un equipo descolocado es un “coladero”, es una máquina de encajar goles, en definitiva, es un equipo perdedor.
Nadie nace sabiendo, pero con la práctica se aprende. Hay que poner atención.
La colocación en el campo es básica y esencial. Es saber estar en el sitio idóneo en el momento oportuno. Además, es uno de los cimientos donde se asienta el muro de la victoria al final del partido.
Sigo pensando, y diciendo en voz alta, que tenemos un muy buen equipo. Sabemos que de los errores también se aprende. Pues eso es lo que debemos hacer. Corregirlos y no cometerlos más.
Hay que aprender a saber mantener la posición en el campo, a estar en tu sitio, en la zona que el entrenador te asigna.
Un equipo descolocado es un “coladero”, es una máquina de encajar goles, en definitiva, es un equipo perdedor.
Nadie nace sabiendo, pero con la práctica se aprende. Hay que poner atención.
La colocación en el campo es básica y esencial. Es saber estar en el sitio idóneo en el momento oportuno. Además, es uno de los cimientos donde se asienta el muro de la victoria al final del partido.