FÚTBOL BASE EN ARROYO: TEORÍA Y PRÁCTICA.

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domingo, 17 de febrero de 2008

Entrenar jugando

Siempre digo que, en la práctica del fútbol base, el niño tiene que divertirse, tanto en los partidos como en los entrenamientos.
Personalmente, intento introducir y desarrollar algunos juegos para trabajar los distintos aspectos (y alguno más que pueda incluir) del entrenamiento en el fútbol base (la condición física: desarrollo de la velocidad, desarrollo de la fuerza, desarrollo de la fuerza velocidad, desarrollo de la fuerza de disputa uno contra uno, la resistencia, las capacidades coordinativas, diferenciación dinámica, diferenciación espacio-temporal, la orientación, el equilibrio, la anticipación motora; el aspecto técnico: los pases, las conducciones, los regates, las recepciones, los lanzamientos, el golpeo de cabeza, algunos juegos de fútbol, el entrenamiento del portero; juegos variados…).
En realidad, los juegos llevan consigo una serie de características que los hacen atractivos, motivantes y participativos. No sé si son fútbol o no lo son, como decía aquel niño, pero si que ayudan al desarrollo del fútbol y su aprendizaje.
Cuando practicamos un juego, estamos introduciendo los diferentes elementos que influyen en el desarrollo de un partido, como son el objetivo a conseguir, los compañeros y los adversarios. Estos estímulos intervienen directamente durante la realización de un juego, de forma que incidimos directamente sobre el futbolista, bien sobre la tensión emotiva, bien sobre la realización de un gesto técnico… de esta forma si trabajamos los diferentes elementos de forma aislada, estamos creando situaciones artificiales que difícilmente se darán durante el desarrollo del juego real, es decir, en el partido de fútbol.
Durante un juego el niño se entrega plenamente a la acción que expone el propio juego y frente a los problemas planteados, el niño es capaz de proponer sus propias soluciones. Estos problemas pueden y deben estar adaptados a las capacidades de los participantes, de forma que el niño sea capaz de ir progresando y mejorar en sus posibilidades. Esta progresión se realiza a través de la modificación de reglas y de su adaptación, permitiendo crear nuevos problemas que ayudarán al niño a progresar y desarrollar su capacidad.
Mediante un mismo juego tenemos la posibilidad de trabajar diferentes aspectos de forma combinada. De esta forma cada “entrenador” (o formador) debe elegir qué objetivo se plantea con la realización de un juego u otro y qué pretende trabajar, utilizando la excusa de un juego como medio.
Este procedimiento o forma de trabajar no pretende ser un modelo a seguir en el entrenamiento de los niños, sino dar a conocer una forma diferente de entrenar, más divertida y menos monótona, para los niños que empiezan en el fútbol base dentro de sus categorías más bajas (prebenjamines, benjamines, alevines, infantiles e incluso cadetes) y que en muchas ocasiones se encuentran realizando ejercicios de adultos sin tener en cuenta sus necesidades ni características evolutivas y que los hace diferentes.

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