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jueves, 13 de marzo de 2008

Disciplina y disciplinados

Como he comentado en una entrada con fecha de hoy, pero anterior a ésta, ayer finalizó la encuesta abierta en el blog, durante los últimos siete días, sobre la disciplina dentro del equipo. Analizados sus resultados, ahora queda por ver y saber qué entendemos por disciplina y quiénes son o no son disciplinados.
Siempre decimos que la disciplina es el cumplimiento de las normas que se han establecido previamente para que el equipo funcione correctamente, para que todos los jugadores sean tratados sin agravios, para que nadie sea más que nadie.
Esas normas se establecen para todos por igual y todos por igual debemos de cumplirlas.
Sí que es cierto que existe disciplina. Ya me encargo yo, personalmente, como máximo responsable deportivo del equipo que así sea. Pero también es cierto que no todos los jugadores cumplen las normas por igual; a unos les cuesta más que a otros. De ahí esa opción del “a veces” que había en la encuesta.
Tanto jugadores como entrenador; entrenador como jugadores, debemos tener muy claro, en lo que se refiere al equipo, qué es lo que queremos, por qué lo queremos, cómo lo queremos, para qué lo queremos; y lo debemos tener claro todos, sin excepción alguna. Todos somos TODOS. Los dieciocho.
La disciplina es fundamental, básica y primordial para que el equipo funcione como debe. Con ella se establecen unos criterios unitarios que valen para todos.
Para mí, que he sido antes jugador que entrenador, disciplina es:
Estar a la hora que tenemos acordada para entrenar, justificar cuando no acudo al entrenamiento o llego tarde, respetar las instalaciones deportivas del club como si fueran mías, nada de broncas, insultos o riñas entre los jugadores, respeto hacia el entrenador y los compañeros del equipo, hablar menos y hacer más en los entrenamientos y en los partidos, estar a la hora de la cita de la convocatoria de cada partido, avisar con antelación suficiente si por algún imprevisto no puedo acudir a la convocatoria, aceptar cuando no se me convoca para el partido, acatar las decisiones del entrenador, obedecer y respetar su criterio sin “peros”, jugar donde me diga y como me diga el entrenador (a veces las necesidades del equipo obligan a colocar a algún o algunos jugadores en posiciones no habituales), cuando estoy en el banquillo animar y no criticar a los compañeros que están jugando, cuando estoy en el banquillo y jugamos de locales ir a por los balones que salen fuera del campo cuando me toque porque previamente se ha establecido un orden, cuando estoy en el banquillo y me mandan calentar hacerlo hasta que me lo digan, calentar siempre a la vista del entrenador, si estoy “tocado” hacérselo saber al mister antes de que me pregunte, no enfadarme porque no me ponen de titular, durante los partidos no discutirle las decisiones al árbitro tal y como me dice mi entrenador… En fin, para mí, disciplina son todas estas frases y otras muchas. Lo son para mí, pero ¿y para vosotros los jugadores, también lo son?
Ahí está la cuestión. Hay disciplina y disciplinados y también disciplina con indisciplinados. Hay dos lados, uno con y otro sin. Todos, dentro del equipo, nos conocemos y sabemos quienes somos y cómo nos comportamos. ¿En qué lado estás tú, en el con o en el sin? ¿Eres disciplinado o indisciplinado?
Por el bien del equipo, las normas son para todos y todos debemos cumplirlas. Que no se os olvide. Espero y deseo que sea la última vez que tocamos este tema.

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