Hoy, quiero dedicar esta entrada del blog a las madres, padres y demás familiares de los jugadores del equipo de categoría infantil del C.D. San Serván, que forman su afición. Este artículo tiene dos lecturas, una positiva y otra negativa.
Como no podía ser de otra manera, he de agradecer públicamente la asistencia de esa incondicional afición que siempre están ahí, animando a los niños, partido tras partido.
Además, también tengo que decir que debieran ser muchas más las personas que acompañasen al equipo cada jornada pero, siempre son las mismas. Desgraciadamente, no me queda más remedio que hacer desde aquí un llamamiento a esos padres y familiares que no van nunca para que acudan a ver de jugar a “sus” niños. También decir que, afortunadamente, aunque no son muchos los que van sí que son muy buenos. Su presencia en la grada demuestra un interés indiscutible por su hijo (aunque en ocasiones hay abuelos, hermanos, tíos, primos o amigos de ellos).
Gracias a todas y todos por estar ahí en cada partido dándoles y mostrándoles a los niños ese apoyo y ese ánimo que tanta falta les hace y tan bien les viene.
Gracias, de verdad, gracias.
Pero también tengo que deciros que habéis de ser más comedidos en vuestros comentarios desde la grada ya que llevamos unas jornadas que para lo único que sirven estos comentarios durante el partido es para “echarnos encima” al árbitro de turno.
Hay que ser más prudentes, porque los niños se acaban “caldeando” y “descentrando” del juego y del partido cuando escuchan frases altisonantes o fuera de tono de la boca de sus familiares. Hacedme caso, por favor. Es por el bien de los niños y del equipo.
Hasta ahora habéis destacado por ser una afición “grande” en todos los sentidos y así me gustaría que siguiera siendo. Tenéis que predicar con el ejemplo, para que los niños se vean reflejados en vosotros.
Hay que saber decir las cosas: cuándo y cómo. Hay muchas formas, modos y maneras de increpar la actuación de un árbitro, pero siempre tiene que primar la coherencia y el sentido común, para que los niños continúen por el sendero que les marca su “entrenador” y no se salgan.
A mí me consta que vuestra intención es buena y nada tengo que reprocharos, simplemente pediros, ante todo, prudencia.
Hay mucho sinvergüencilla que enmascarado con un silbato en la boca y amparado y arropado por otros como él, bajo la excusa de la presión de los padres que sólo ellos ven, acaban tirando por tierra la ilusión de nuestros niños.
No seamos “ni pardillos, ni zoquetes”, ni originemos situaciones de ese tipo. Al fin y al cabo, ese árbitro no deja de ser una persona que “tiene boca y se equivoca”.
Todos, padres, familiares y entrenador, debemos sembrar la semilla de la educación, de la deportividad, de las buenas maneras, de esos valores que el ser humano debe tener siempre presentes en un campo de fútbol.
Gracias de nuevo, y os espero el próximo sábado en el campo de fútbol municipal de Arroyo para animar a nuestros niños en su partido contra el C.P. Guareña.
Como no podía ser de otra manera, he de agradecer públicamente la asistencia de esa incondicional afición que siempre están ahí, animando a los niños, partido tras partido.
Además, también tengo que decir que debieran ser muchas más las personas que acompañasen al equipo cada jornada pero, siempre son las mismas. Desgraciadamente, no me queda más remedio que hacer desde aquí un llamamiento a esos padres y familiares que no van nunca para que acudan a ver de jugar a “sus” niños. También decir que, afortunadamente, aunque no son muchos los que van sí que son muy buenos. Su presencia en la grada demuestra un interés indiscutible por su hijo (aunque en ocasiones hay abuelos, hermanos, tíos, primos o amigos de ellos).
Gracias a todas y todos por estar ahí en cada partido dándoles y mostrándoles a los niños ese apoyo y ese ánimo que tanta falta les hace y tan bien les viene.
Gracias, de verdad, gracias.
Pero también tengo que deciros que habéis de ser más comedidos en vuestros comentarios desde la grada ya que llevamos unas jornadas que para lo único que sirven estos comentarios durante el partido es para “echarnos encima” al árbitro de turno.
Hay que ser más prudentes, porque los niños se acaban “caldeando” y “descentrando” del juego y del partido cuando escuchan frases altisonantes o fuera de tono de la boca de sus familiares. Hacedme caso, por favor. Es por el bien de los niños y del equipo.
Hasta ahora habéis destacado por ser una afición “grande” en todos los sentidos y así me gustaría que siguiera siendo. Tenéis que predicar con el ejemplo, para que los niños se vean reflejados en vosotros.
Hay que saber decir las cosas: cuándo y cómo. Hay muchas formas, modos y maneras de increpar la actuación de un árbitro, pero siempre tiene que primar la coherencia y el sentido común, para que los niños continúen por el sendero que les marca su “entrenador” y no se salgan.
A mí me consta que vuestra intención es buena y nada tengo que reprocharos, simplemente pediros, ante todo, prudencia.
Hay mucho sinvergüencilla que enmascarado con un silbato en la boca y amparado y arropado por otros como él, bajo la excusa de la presión de los padres que sólo ellos ven, acaban tirando por tierra la ilusión de nuestros niños.
No seamos “ni pardillos, ni zoquetes”, ni originemos situaciones de ese tipo. Al fin y al cabo, ese árbitro no deja de ser una persona que “tiene boca y se equivoca”.
Todos, padres, familiares y entrenador, debemos sembrar la semilla de la educación, de la deportividad, de las buenas maneras, de esos valores que el ser humano debe tener siempre presentes en un campo de fútbol.
Gracias de nuevo, y os espero el próximo sábado en el campo de fútbol municipal de Arroyo para animar a nuestros niños en su partido contra el C.P. Guareña.