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lunes, 30 de marzo de 2009

¿Es la banda un mercadillo?

Si en algo tengo que darle la razón al árbitro que nos pitó el último partido disputado en casa frente al Santa Amalia (porque coincido con él plenamente en este asunto) es en lo que se refiere a cómo y dónde se colocan los espectadores para ver el partido.
Que yo sepa en el campo de fútbol hay unas gradas excelentes. Tanto en un lado como en otro del campo. Las de la parte de los banquillos están mejor habilitadas pero las que están justo en la otra banda también son gradas y están ahí casi de toda la vida.
Bueno, pues alguna de la gente que viene a ver los partidos tiene la mala costumbre de colocarse sobre la banda de los banquillos, de pie, recostados sobre la pared y molestando e incordiando a los jugadores y delegados de equipo que van y vienen sobre esa parte del campo. Tanto aficionados locales como visitantes. ¡Hay que fastidiarse! Con el hartón de asientos y gradas que hay y que se tengan que colocar justo ahí, donde más molestan.
Hay unas vallas a lo largo y ancho del campo que delimitan el espacio. Ocurre en todos los campos de fútbol. Y en todos se respeta menos en éste. Acordémonos del campo del Emérita Augusta en el que sólo se autoriza el acceso de vallas para adentro a árbitros, jugadores de ambos equipos, entrenadores y delegado de campo. ¡Cómo tiene que ser!
Pero aquí no. En este campo de fútbol la banda de los banquillos parece un mercadillo, donde toda la gente va y viene.
Como decía al principio, el árbitro me recriminaba, y con toda la razón del mundo, que las personas tenían que estar en las gradas o, al menos, de la valla hacia fuera.
Si además de estar pendiente de mis jugadores también lo tengo que estar de los aficionados pues entonces ¡apaga y vámonos!
¿Por qué le cuesta tanto a algunas personas sentarse en las gradas a ver los partidos que disputan los chavales en vez de colocarse en terreno que no deben?
Repito, que en otros campos, este asunto se lleva con extrema y máxima rigidez, como tiene que ser.
Desde el club se tienen que empezar a tomar medidas en este asunto. Si hay que colocar carteles prohibiendo el paso se colocan. Si se han de colocar cancelas que se coloquen, pero se ha de delimitar ya de una vez qué terreno puede ocupar la afición y qué terreno no.
Tenemos que ser conscientes y poner todos de nuestra parte.
Recuerdo el partido de la primera vuelta jugado contra el Emérita Augusta. Durante todo el partido tuve a un par de aficionados detrás de mi, recostaditos sobre la dichosa pared del graderío, que no sé yo qué pintaban allí, lo mismo que el hermano de uno de mis jugadores que estaba en el pequeño pasillo de acceso a los vestuarios y, que al final, acabaron todos en un enganche verbal por determinados comentarios tras una determinada jugada en un lance del partido. Qué se vayan a discutir a las gradas y dejen el espacio de la banda y del acceso a los vestuarios totalmente libre.
Aunque pueda parecer una estupidez no lo es. De las vallas para dentro deben de estar los que tienen que estar que, en cualquier caso, nunca serán aficionados de uno u otro equipo, sino exclusivamente los jugadores y entrenadores de ambos equipos, el árbitro (y sus auxiliares si los tuviera) y el delegado de campo. Todos los demás sobran porque su sitio está en las gradas o de las vallas hacia fuera.
¿Cuándo llegará el día que la gente se dé por enterada de esto?.
¿Es la banda un mercadillo? Pues aunque lo parece ¡claro que no!

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