El pasado martes día 10 mantenía una reunión con el presidente del club para tratar un tema que yo pensaba que había quedado muy clarito a principio de temporada porque así lo hice saber desde un primer momento pero en el que parece que existían dudas que había que disipar y aclarar. Y que, desde luego, quedaron aclaradas.
Lástima que en esta temporada la presencia física de los miembros de la junta directiva se esté limitando a dos personas. De ahí las dudas, de ahí el pequeño problema para resolver el asunto que nos ocupa, que no es otro que el del acompañamiento de algún adulto con los chavales del equipo cuando van en el autobús a los partidos de fuera, pequeño problema que ha alcanzado una magnitud inesperada tras lo acontecido en la última salida a Mérida en el enfrentamiento contra el Emérita Augusta. A los niños no se les ocurrió mejor idea que desaparecer del campo de fútbol e irse a “pasear” por Mérida desatendiendo la petición de la persona representante de la directiva allí presente para que no se fueran. Ésta era la única persona adulta que en ese momento estaba con el equipo y que, por cierto, no se había ido en el autobús sino que se había desplazado en su coche particular. Después, a lo largo del partido, se le unieron tres adultos más (mi mujer y los padres de uno de los jugadores del equipo). Corto número de personas si lo comparamos con el de la temporada anterior. Pero así están las cosas y hay que aceptarlas.
Como todos sabemos, en los desplazamientos en autobús van juntos los equipos de categoría infantil y cadete en la mayoría de las ocasiones. Los infantiles juegan primero y después lo hacen los cadetes. Desde que sale el autobús hasta que juega el equipo, según donde se vaya a jugar, pueden pasar hasta cerca de tres horas. Tiempo que yo no voy a estar sentado en un campo de fútbol por razones que ya hice saber a la directiva en su momento y porque, además, no me da la real gana. Es más, no estoy de acuerdo con que lo hagan los chavales, pero las normas son las normas y la economía es la economía, y estas cosas hay que acatarlas.
A mi personalmente, y que conste que es porque quiero, los viajes fuera me están costando dinero, pero no me importa, lo hago con gusto por mi hijo y por el resto de jugadores del equipo.
Dadas las prematuras horas en las que se sale cada sábado o domingo que hay partido fuera, no hay adulto que acompañe al equipo. Me refiero entrenador, directivos o madres o padres de jugadores, tal y como sí que ocurría en la temporada anterior cuando la cosa no era como ahora. Antes era un equipo y ahora son dos.
En la reunión mantenida con el presidente del club, se barajaron varias opciones y, al final, se optó por una que él creyó era la mejor para lo que restaba de temporada, ya que esto se acaba a primeros de mayo y lo que quedan fuera son dos salidas, una este fin de semana a Don Benito, donde también juegan los infantiles y otra a Guareña, que sería a nivel individual porque no coincidimos con el equipo infantil.
Esperemos que todo se haga como se habló y se acabe igual de bien que se empezó en este asunto de los viajes en autobús.
Yo sigo manteniendo lo que hice saber al inicio de temporada y es que bajo ningún concepto me voy a ir en el autobús dos o tres horas antes del partido de mi equipo, haré el viaje en mi coche, si mi salud me lo permite, llegando a una hora apropiada antes del inicio del encuentro.
Como todos sabemos, en los desplazamientos en autobús van juntos los equipos de categoría infantil y cadete en la mayoría de las ocasiones. Los infantiles juegan primero y después lo hacen los cadetes. Desde que sale el autobús hasta que juega el equipo, según donde se vaya a jugar, pueden pasar hasta cerca de tres horas. Tiempo que yo no voy a estar sentado en un campo de fútbol por razones que ya hice saber a la directiva en su momento y porque, además, no me da la real gana. Es más, no estoy de acuerdo con que lo hagan los chavales, pero las normas son las normas y la economía es la economía, y estas cosas hay que acatarlas.
A mi personalmente, y que conste que es porque quiero, los viajes fuera me están costando dinero, pero no me importa, lo hago con gusto por mi hijo y por el resto de jugadores del equipo.
Dadas las prematuras horas en las que se sale cada sábado o domingo que hay partido fuera, no hay adulto que acompañe al equipo. Me refiero entrenador, directivos o madres o padres de jugadores, tal y como sí que ocurría en la temporada anterior cuando la cosa no era como ahora. Antes era un equipo y ahora son dos.
En la reunión mantenida con el presidente del club, se barajaron varias opciones y, al final, se optó por una que él creyó era la mejor para lo que restaba de temporada, ya que esto se acaba a primeros de mayo y lo que quedan fuera son dos salidas, una este fin de semana a Don Benito, donde también juegan los infantiles y otra a Guareña, que sería a nivel individual porque no coincidimos con el equipo infantil.
Esperemos que todo se haga como se habló y se acabe igual de bien que se empezó en este asunto de los viajes en autobús.
Yo sigo manteniendo lo que hice saber al inicio de temporada y es que bajo ningún concepto me voy a ir en el autobús dos o tres horas antes del partido de mi equipo, haré el viaje en mi coche, si mi salud me lo permite, llegando a una hora apropiada antes del inicio del encuentro.