Se entiende por afición el interés que se siente por las cosas que gustan. En el fútbol, la afición son los seguidores del equipo (los aficionados). Por desgracia, aquí en Arroyo actualmente escasea y, muy particularmente, cuando hablamos de afición del fútbol base. Es decir, de la cantera, benjamines, alevines, infantiles, cadetes y juveniles.
Yo voy a comentar aquí lo que sucede con la afición de mi equipo, el de categoría infantil.
Los infantiles del Sanse tienen una afición formada por cuatro, sí leéis bien, por cuatro personas (un padre, dos madres y una prima, familiares de dos de los diecisiete jugadores de la plantilla) que son auténticos incondicionales del equipo, asiduos a cada partido, tanto en casa como fuera. Es digno de alabanza y, desde aquí, quiero mostrarles mi más sincero agradecimiento en nombre del equipo (jugadores y entrenador).
Luego tenemos aficionados a ráfagas, de esos que van a ver los partidos en el pueblo pero nunca van fuera. Son padres o madres, hermanos o abuelos que yo no sé por qué pero nunca acompañan a los niños cuando juegan fuera de Arroyo, sólo lo hacen cuando jugamos en casa.
¡Es una lástima! Es penoso que de 17 jugadores que conforman el equipo sólo acudan familiares de menos de la mitad.
La verdadera afición de los niños, a estas edades, es su familia. Padres, hermanos, abuelos, primos, tíos…, y también, por qué no, sus amigos.
Quiero expresar en este artículo el malestar general de la plantilla de infantiles del Sanse en relación con su afición. Necesitamos del apoyo de esos familiares de los niños que nunca acuden a verlos de jugar. Los niños necesitan la presencia de sus familiares, de sus palabras de ánimo, de sus muestras de cariño desde fuera. ¡Qué son niños, coño!
En esta temporada, este equipo está haciendo una campaña formidable, sensacional.
Se ha formado un conjunto, un grupo en toda la extensión del significado de esas palabras. Los niños están haciendo un gran fútbol, a base de esfuerzo y sacrificio, de lucha y entrega. Pero en los partidos estamos “más solos que la una”. Somos el equipo que, hasta el momento y por lo que yo he podido comprobar hasta ahora, menos afición arrastra.
Los niños son niños y vosotros, los padres, debéis de estar con ellos en los partidos. Se juegue donde se juegue. Animaros y echaros “pa'lante” tod@s aquell@s que nunca se os ve por las gradas de los campos de fútbol donde juegan vuestros hijos.
Uniros a los pocos que hay ahora a ver si somos capaces de tener una afición como “Dios manda”.
¡Aúpa los infantiles del Sanse!
Yo voy a comentar aquí lo que sucede con la afición de mi equipo, el de categoría infantil.
Los infantiles del Sanse tienen una afición formada por cuatro, sí leéis bien, por cuatro personas (un padre, dos madres y una prima, familiares de dos de los diecisiete jugadores de la plantilla) que son auténticos incondicionales del equipo, asiduos a cada partido, tanto en casa como fuera. Es digno de alabanza y, desde aquí, quiero mostrarles mi más sincero agradecimiento en nombre del equipo (jugadores y entrenador).
Luego tenemos aficionados a ráfagas, de esos que van a ver los partidos en el pueblo pero nunca van fuera. Son padres o madres, hermanos o abuelos que yo no sé por qué pero nunca acompañan a los niños cuando juegan fuera de Arroyo, sólo lo hacen cuando jugamos en casa.
¡Es una lástima! Es penoso que de 17 jugadores que conforman el equipo sólo acudan familiares de menos de la mitad.
La verdadera afición de los niños, a estas edades, es su familia. Padres, hermanos, abuelos, primos, tíos…, y también, por qué no, sus amigos.
Quiero expresar en este artículo el malestar general de la plantilla de infantiles del Sanse en relación con su afición. Necesitamos del apoyo de esos familiares de los niños que nunca acuden a verlos de jugar. Los niños necesitan la presencia de sus familiares, de sus palabras de ánimo, de sus muestras de cariño desde fuera. ¡Qué son niños, coño!
En esta temporada, este equipo está haciendo una campaña formidable, sensacional.
Se ha formado un conjunto, un grupo en toda la extensión del significado de esas palabras. Los niños están haciendo un gran fútbol, a base de esfuerzo y sacrificio, de lucha y entrega. Pero en los partidos estamos “más solos que la una”. Somos el equipo que, hasta el momento y por lo que yo he podido comprobar hasta ahora, menos afición arrastra.
Los niños son niños y vosotros, los padres, debéis de estar con ellos en los partidos. Se juegue donde se juegue. Animaros y echaros “pa'lante” tod@s aquell@s que nunca se os ve por las gradas de los campos de fútbol donde juegan vuestros hijos.
Uniros a los pocos que hay ahora a ver si somos capaces de tener una afición como “Dios manda”.
¡Aúpa los infantiles del Sanse!