Ayer lunes volvimos a entrenar tras el parón navideño. Se presentaron 13 jugadores de los 17 que componen la plantilla. De los cuatro "desaparecidos" no sé nada, ni dónde estaban, ni por qué se ausentaron.
En el fútbol, como en cualquier deporte, el entrenamiento es fundamental y en el fútbol base lo es aún más. Es el pilar básico sobre el que se asienta, sostiene y apoya el conjunto. A través del entrenamiento se hace grupo, se hace vestuario y se hace el equipo. El entrenamiento une.
En el fútbol base los chavales, quizás por la edad, no se conciencian lo suficiente de la importancia de asistir a los entrenamientos. Ésta es la parte que a ellos les toca para potenciarlo.
Cuando uno o varios jugadores, repetidamente, no se presentan los días de entrenamiento hay que buscar las causas para poner fin a esa situación. Quizás sea porque el entrenador no les motiva o porque no les guste su método de entrenar; o quizás porque lo que no les gusta sea el fútbol; o quizás el jugador no tenga espíritu de sacrificio, entrega y lucha; o quizás, ambos (jugador y entrenador) se tomen el entrenamiento como un pasatiempo sin más... No sé con exactitud pero..., algo falla.
El entrenamiento también, y no sólo el partido, forma parte de la promoción del fútbol base. Y como tal, todos (directiva, entrenador, padres y jugadores) tenemos que aceptarlo. ¿Es así o no?.