Cuando un jugador pasa de categoría alevín a la de infantil lo nota. Pasa de jugar a fútbol 7 a jugar a fútbol 11. Pasa del campo pequeño al campo grande (es como pasar en la escuela de Educación Infantil a Primaria). La diferencia, aunque "fútbol es fútbol", es notable. Además, en Infantiles (niños de 13-14 años) los chavales están en esa "edad del pavo" por la que toda persona pasa.
En este equipo de categoría infantil del Sanse hay una excelente mezcla. Tenemos a 5 chavales de primer año (alevines la temporada pasada) y otros 12 de último año (de los que algunos es la primera vez que pertenecen o se incorporan a la disciplina del club, y otros ya lo hacían la temporada pasada).
La plantilla la componen 17 jugadores: dos porteros (Iván y Toribio); seis defensas (Ángel, Sabido, Tobalo, Israel, Soltero y Bruno); seis centrocampistas (Núñez, Leal, Solano, Natalio, Carlos y Monterrey) y tres delanteros (Alberto, Miguel y Silvero).
Aunque como siempre digo es una plantilla corta, también he de decir que son un grupo excelente y formidable. Son los "17 en 1".
Algunos de estos jugadores están muy por encima de la media, siempre futbolísticamente hablando. Otros son polivalentes y te juegan donde les pongas. Los hay que son auténticos portentos y potenciales físicos; otros tienen una técnica muy depurada. Los hay muy resolutivos, otros tienen una enorme visión de juego... En fin, hay para dar y tomar.
Ahora bien, en el fútbol no sirven de mucho las individualidades sino funciona el equipo. Y el equipo debe funcionar con todos los jugadores pero como si fueran uno sólo.
El fútbol es un deporte de equipo y en eso estamos trabajando y parece que lo vamos consiguiendo. Hay que seguir, al menos, igual que hasta ahora. Y siempre, siempre, se ha de tener afán de superación. Tenemos, porque podemos, que seguir mejorando.