Durante tres días a la semana el equipo realiza entrenamientos de hora y media o dos horas, trabajando el aspecto físico así como el técnico y el táctico. Los días "de agua" los dedicamos a charla teórica y pizarra. Además se trabaja también el aspecto psicológico.
Dividimos el entrenamiento en fases:
1.- Calentamiento (Trote generalizado en carrera suave y gimnasia genérica sobre piernas, tronco y brazos).
2.- Estiramientos.
3.- Preparación física.
4.- Preparación táctica.
5.- Preparación técnica.
6.- Práctica real en cancha.
7.- Vuelta a la calma.
En el fútbol base se hace esencial, al trabajar con niños, convertir el entrenamiento en una forma amena y divertida de aprender cosas de este deporte.
El entrenamiento es rutina, pero es una rutina básica para el desarrollo futbolístico del joven jugador. Aquel que se despista no se entera de nada. Hay que tener en cuenta que este equipo no "rota" sobre ningún jugador; son los jugadores los que "rotan" sobre el equipo. Aquel jugador que no atiende no se entera y siempre irá por detrás de los demás. Y luego, a la hora de la convocatoria del partido, pues pasa lo que pasa... Se pagan las consecuencias de la falta de atención.
Nuestro entrenamiento se basa en concentración, esfuerzo, sacrificio y trabajo.
Desde niños hay que meterles esos cuatro conceptos a los jugadores en la cabeza a base de paciencia, tesón y rutina diaria.
Los jugadores infantiles del Sanse, por ejemplo, la fase 1 del entrenamiento (el calentamiento) se la saben "de papilla" y la hacen hasta con los ojos cerrados. Y de eso se trata, de que se lo sepan de memoria y carrerilla.